¿Qué nos dejó la literatura del Romanticismo en España?

By: imagenes On: 13:00
  • Share The Gag

  • ¿Qué nos dejó la literatura del Romanticismo en España?

    gustavo adolfo bequer ¿Qué nos dejó la literatura del Romanticismo en España?
    Aún leemos clásicos, sí. “El Quijote” sigue en alza con sus gigantes molinos de viento y las “Novelas Ejemplares” del gran Cervantes aún se recomiendan para lecturas en muchos de los institutos españoles para su asignatura de Lengua y Literatura. Pero, ¿qué quedó de la época del Romanticismo Español?
    La obra de “Don Juan Tenorio” del gran José Zorrilla aún se escenifica en muchos teatros españoles y el sevillanoBécquer podría sentirse orgulloso porque su poesía aún no ha muerto gracias sobre todo al amor adolescente. Pero, ¿aún se siguen leyendo obras de José de Espronceda o el Duque de Rivas? ¿Aún quedan personas que en las ferias de libros se acercan a los puestos buscando algo de Rosalía de Castro o Mariano José de Larra?Quizás sea una pena que una época tan difícil y tan contradictoria haya quedado en el olvido en cuanto a la creación de obras se refiere. Fue difícil por su época, existían demasiadas tensiones políticas y bastante gente descontenta, que dio paso a cantidad de movilizaciones de protesta sobre todo entre la clase obrera. Y fue difícil hacerse un hueco entre tanto conservador neoclásico. Aún así, el Romanticismo salió adelante y son muchas las obras que podríamos disfrutar de aquella maravillosa etapa.

    Obras del Romanticismo español

    Se puede decir que José de Espronceda fue el romántico más señalado de aquella época. Dejó su postura más neoclasicista para escribir poemas de vertiente romántica. Sus poesías más señaladas son “Canción del pirata”, “El verdugo” o “Canto del cosaco”, pero de todas, su obra más característica y conocida es “El estudiante de Salamanca”, escrita en 1840. Es una composición que consta de 2000 versos de medidas diferentes que narran la muerte por amor de Elvira, al morir su amado Don Félix de Montemar.
    Romanticismo espa%C3%B1ol ¿Qué nos dejó la literatura del Romanticismo en España?
    Otro autor muy característico de esta época y ya citado en este artículo es el sevillano Gustavo Adolfo Bécquer. Su obra consta de rimas y leyendas de una muy clara vertiente romántica. Sus leyendas fueron 28 entre las que predomina la atracción por el misterio y lo desconocido. Sus rimas son un total de 79 poemas cortos que fueron compuestos a lo largo de toda su vida. En ellos habla del amor y desamor, la muerte, los temas religiosos y la brujería.
    La gallega Rosalía de Castro también destacó en esta época. Su obra más señalada es la de “Cantares Gallegos”, en la que narra la añoranza por su tierra popular y diferentes temas populares.
    Son muchos los libros que salen al mercado literario actualmente; es muy importante leer “El Quijote” o algún otro clásico de la literatura española, pero también son muy buenas las obras que nacieron en el Romanticismo Español y no debemos obviarlas.

    El artículo ¿Qué nos dejó la literatura del Romanticismo en España? ha sido originalmente publicado en Actualidad Literatura.

    El imprevisible porvenir del libro impreso

    By: imagenes On: 9:25
  • Share The Gag

  • El imprevisible porvenir del libro impreso


    He leído en Letralia un interesante artículo firmado por Benedicto González Vargas, “La falsa batalla entre los libros de papel y los libros digitales”, donde se examina con especial claridad la realidad actual del libro impreso y del libro digital, a la luz de las necesidades de los lectores, tanto desde Internet como desde el clásico formato impreso. Casi todas las ideas expresadas en este trabajo desean atenerse al máximo a verificaciones contabilizadas de ejemplares difundidos por ambos medios en Europa, Norteamérica y Latinoamérica, y aunque pudiera diferir de algunos de los vaticinios que hace, el planteamiento general es bastante cercano a nuestra realidad, en el momento de ejercer la lectura de obras literarias. Tampoco soy de los que piensan que el libro impreso desaparecerá en el largo plazo, pero por si esto llegara a ocurrir algún día, me he detenido en esta posibilidad haciendo una consideración personal bastante nostálgica, si se quiere, de aquello que los libros han significado para mí. Hela aquí.
    Hasta ahora, el libro ha sido el vehículo principal del pensamiento, la literatura, el arte y la ciencia, ha sido el soporte principal para difundir las ideas de los seres humanos, sus hallazgos conceptuales, sus avances materiales y espirituales. En sus frágiles páginas se ha construido buena parte de lo que hoy conocemos con el nombre de cultura o sociedad. El papel con letras impresas o escritas ha soportado la mayor y mejor carga del pensamiento y la sensibilidad humanos.
    Sin embargo, el papel es hoy un recurso de escasa capacidad renovable, por lo menos hasta ahora no ha podido ser reciclado adecuadamente para suplir el consumo de los propios libros, revistas o diarios que se imprimen a nivel mundial. Bosques enteros se talan para fabricar cantidades enormes de un papel que no se repone en la misma proporción con que se gasta. Ya empezamos a notar la escasez de papel en distintos países de todo el mundo, y cómo éste ya no puede seguir soportando la inmensa demanda de publicaciones impresas a nivel planetario. Enormes cantidades de bobinas de todo tipo de papel ingresan a diario a las imprentas a un costo que se triplica o cuadruplica. Sumado a esto, los insumos para las imprentas se han encarecido de una manera gigantesca: planchas, material fotográfico, tinta, repuestos para las máquinas y mantenimiento técnico de las mismas por un personal especializado se han elevado a costos astronómicos. Poco a poco vemos cómo los dueños de imprentas se llevan las manos a la cabeza cuando una máquina les falla o cuando se terminan los insumos. Las ganancias de los editores ya no son tan altas como antes, y las de los escritores menos aún. Tal situación afecta directamente a editores, escritores y lectores, profesores y educadores, pues todos forman parte de la cadena del libro. En la enseñanza actual, vemos cómo el libro de papel poco a poco va siendo sustituido por el libro electrónico y la información en Internet. Los soportes digitales y electrónicos, por su rapidez y bajos costos, ganan terreno como vehículos de transmisión de información y conocimiento. Sabemos que información y conocimiento son cosas diferentes; en cierto modo el conocimiento es la asimilación plena de la información para el provecho del hombre y la naturaleza; pues no siempre debemos colocar al hombre y la mujer primeros que todo, no hay razón para pensar siempre que los seres humanos seamos necesariamente más importantes que los pájaros, los gatos, los ríos o los árboles.
    A veces me siento frente a mis viejas bibliotecas y las observo como si fueran objetos de museo: ahí están los libros que adquirí desde los años 70, y a medida que las bibliotecas se han ido renovando, década a década, hasta llegar al siglo XXI, veo cómo los libros de hoy se han ido convirtiendo en objetos lujosos, de un colorido y vistosidad que se imponen a los mensajes de la palabra escrita. Los libros ahora deben impresionar por su diseño externo más que por su contenido, para poder competir en el canon económico del marketing, en esos sitios donde se venden libros tan “bonitos” que no parecen libros, sino objetos artísticos o esculturas, independientes de su contenido.
    Los libros también pueden ser objetos físicos donde se colocan tarjetas, facturas, pasajes de bus o avión, billetes, pétalos, cartas, son suertes de confidentes de nuestra identidad; permanecen en nuestros dormitorios o salas, autos o cocina; pasan de mano en mano y luego regresan a nosotros, pudiendo percibir luego en ellos una suerte de historia secreta. Al releerlos, algo se despierta en nosotros; como si leyéramos en nosotros mismos algo nuevo en cada ocasión, como si las tramas, historias, personajes, diálogos, escenarios o ideas volvieran a anidar en nosotros con una fuerza diferente. Los percibo con el tacto de mis dedos, sopeso el tamaño y forma de sus caracteres y hasta el olor de cada papel estando en el estudio, la cama o la hamaca (el libro es imbatible en la hamaca,recuerdo que dijo una vez Umberto Eco); disfruto de las primeras ediciones, de la delicadeza o devoción puestas en los ejemplares antiguos, cuando el libro impreso con tapa repujada en cuero no tenía rival como depositario del pensamiento.
    A los libros que adquirí siendo joven de veinte años les tengo un afecto especial; a ellos hice construir una biblioteca con un viejo carpintero de San Felipe, que me la hizo de una madera noble y resistente. Otros se encuentran en una pequeña y antigua biblioteca que me donó mi padre. Así mis libros han ido rodeándome a lo largo del tiempo de mi vida como referencias indelebles de mis aventuras intelectuales o imaginarias; he regalado muchos y recibido otros tantos; me han seguido a todas las casas y departamentos donde he habitado: los tomo al azar o por curiosidad, y siempre me revelan algo nuevo. Quizá desaparezcan un día, no lo sé, pienso que nunca lo harán del todo. Por lo menos me aseguraré de que los míos estén allí.
    Lo cierto es que he logrado verme en ellos como si fuesen espejos de mi conciencia, o viejos amigos que aparecen ante mí de repente para saludarme con calidez, cada uno de ellos entrañando un universo diferente que desea hablarme a toda costa.

    Publicado en  Letralia: http://www.letralia.com/299/articulo03.htm# 

    La aventura de oír: Del arte de leer”, por Ana Pelegrín

    By: imagenes On: 17:11
  • Share The Gag
  • “La aventura de oír: Del arte de leer”, por Ana Pelegrín

     

    343111-13006No sólo el arte de contar es un oficio olvidado; hemos perdido el arte de leer. Nos referimos a la lectura (no a las técnicas y prácticas de aprendizaje lector) como cadencia, ritmo, entonación, expresión de un lector que quiere contar, cantar, encantar a un grupo expectante.
    El lector en épocas pasadas, urbanas y rurales, era distinguido por su propiedad de allegar, descifrar el texto ante los oyentes letrados, escasamente letrados o los declaradamente iletrados.
    El lector es el intérprete y el intermediario entre el libro y los que escuchan. Pero la voz en el espacio, la voz contactando la sensibilidad de otros, crea un ámbito de intensidad aumentada por la de cada oído-interioridad. Los que escuchan comparten el sobrecogimiento y el alivio desplegado; receptan la voz del libro, participando, comentando, interrumpiendo, preguntando, exclamando, imaginando, percibiendo las imágenes del sonido-sentido.

    Adquiere el libro otra fascinación, desenterrar la vivencia compartida. El niño pre-letrado, apenas iniciado en la lectura, o enfrentado a la mecánica del aprendizaje lector, muchas veces carente de sentido, recuerda el otro libro oído, visto, tocado, sabe que encierra la voz oculta y secreta de la imaginación y el gozo, o el recuerdo afectivo del tono de la voz que le es familiar.

    Llegar así al libro posibilita la relación dialogal entre el adulto y el niño pequeño, lo invita a apropiarse del poder de leer, no como ejercicio arduamente ensayado, sino con el juego-recuerdo de la entonación, la memoria imaginación sensorial de ese mundo de signos. Al leer el libro repetidamente, codo a codo con la voz del adulto (o niños mayores), el pre-letrado sabe dónde aparecen las palabras, las sitúa en ese espacio página, le guía la memoria visual y el índice, recorriendo las líneas en la distribución del espacio, las ilustraciones, su memoria auditora y su contacto afectivo.

    Otras veces, el nexo amoroso del lector adulto con un libro es intuido por el niño pequeño. Esta sorpresa de algo que no alcanza a explicarse motiva su deseo de poseer el objeto amado por otro, llama la curiosidad o el interés su naciente sensibilidad.
    Ana Pelegrín©

    Semanario La Torre de Babel

    By: imagenes On: 11:28
  • Share The Gag



  • Fotografía

    Jesús y la literatura

    By: imagenes On: 12:09
  • Share The Gag
  • Adriana Malvido
    ADRIANA MALVIDO
                             
    Cambio Y Fuera



    Jesús y la literatura

    Steiner  advierte que no apreciamos en su justa medida la increíble originalidad, el carácter propiamente inaudito que debió representar el proyecto evangélico.



    En El silencio de los libros George Steiner, el ensayista y crítico literario, afirma: “Todavía hoy, nuestra sensibilidad occidental, nuestras referencias interiores habituales tienen una doble fuente: Jerusalén y Atenas. Dicho con más exactitud, nuestra herencia intelectual y ética, nuestra lectura de la identidad y de la muerte nos vienen directamente de Sócrates y de Jesús de Nazaret. Ninguno de los de los dos se jactó de ser escritor, no digamos de publicar”.
    En su ensayo dedica unas páginas a estos hombres que no escribieron ni dictaron, sino que pertenecen al mundo de la oralidad y cuya preservación en la memoria se debe a las plumas de Platón, en el caso de Sócrates, y a los evangelistas en el de Jesús.
    Acerca del Nazareno, “encarnación del Verbo”, dice que lo suyo pertenece al orden de lo existencial, de una vida y una pasión no escritas en un texto, sino realizadas en la acción. Y dirigidas no a lectores, sino a imitadores y testigos. Enseñó mediante parábolas “cuya extrema concisión y carácter lapidario apelan eminentemente a la memoria”. Para él, es un enigma si el de Galilea era iletrado o no, porque la única alusión que se hace en los Evangelios al acto de escribir corresponde a Juan cuando cuenta en el episodio de la mujer adúltera que Jesús traza unas palabras en la arena cuyo significado nunca sabremos, porque Jesús las borró enseguida.
    Steiner advierte que no apreciamos en su justa medida la increíble originalidad, el carácter propiamente inaudito que debió representar el proyecto evangélico. Atribuye la genialidad de los evangelios sinópticos a “la extrema tensión entre una oralidad sustancial y una escritura performativa”. Lo esencial de su carga provocadora, para el crítico, se encuentra en la transmisión casi taquigráfica de las palabras habladas, a través de una escritura narrativa, dictada con urgencia a la luz, dice, del temor de que al refinamiento y a la cultura de la memoria oral le quedase poco tiempo.
    Para Steiner, Pablo de Tarso no solo es “el más hábil virtuoso en relaciones públicas del que hayamos tenido conocimiento” sino “uno de los más grandes escritores de la tradición occidental”. En toda la literatura, sus Epístolas “siguen siendo una obra maestra de la retórica, de alegoría empleada con fines estratégicos, de paradoja y de juicio mordaz”. El hecho de que san Pablo cite a Eurípides, agrega, nos habla de un hombre de cultura libresca, “casi la antítesis del hombre de Nazaret cuya transmutación en Cristo opera”.
    Muy pocas figuras en la historia, asegura Steiner y menciona a Marx y a Lenin como ejemplos, pueden rivalizar con “la maestría de la propaganda paulina” en su sentido de propagación pedagógica. “Ni igualar su intuición de que los textos escritos pueden transformar la condición humana”.
    Como Horacio y Ovidio, más o menos contemporáneos suyos, “Pablo tiene la certeza de que sus palabras, en su transcripción, publicadas y vueltas a publicar, van a durar mucho más que el bronce y seguirán resonando mucho tiempo en los oídos y en la conciencia de los hombres cuando todos los mármoles se hayan convertido en polvo”.

    El día que Gabo recibió el Premio Nobel de Literatura

    By: imagenes On: 11:30
  • Share The Gag
  • El día que Gabo recibió el Premio Nobel de Literatura

    En 1982 fue laureado con el prestigioso galardón. Allí pronunció un discurso memorable titulado "La soledad de América Latina", en el que denunciaba muchas de las injusticias de aquellos años
    Gabriel García Márquez recibió su Premio Nobel vestido con la tradicional guayabera que caracteriza a los hombres de la costa colombiana. En medio de la pompa de una ceremonia donde predominaba el esmoquin, Gabo lucía impecable de blanco para recibir un reconocimiento a su obra pero, implícitamente, a toda la literatura latinoamericana, que había conquistado el mundo.
    En su discurso, el genial escritor repasó las historias reales que en cierto modo explicaban la literatura de América. Enumeró acontecimientos que parecen increíbles: "El general Antonio López de Santana, que fue tres veces dictador de México, hizo enterrar con funerales magníficos la pierna derecha que había perdido en la llamada Guerra de los Pasteles".
    En 1982, países de América Latina como Argentina, Chile, Uruguay y Brasil se encontraban bajo el control de gobiernos militares surgidos de golpes de Estado. El escritor enumeró, en su discurso, algunos de los hechos, en los que denunciaba la ausencia del mundo desarrollado.
    "Los desaparecidos por motivos de la represión son casi los 120 mil, que es como si hoy no se supiera dónde están todos los habitantes de la ciudad de Upsala. Numerosas mujeres arrestadas encintas dieron a luz en cárceles argentinas, pero aún se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopción clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares", dijo en un discurso que no trascendió en aquel momento para la mayoría de los ciudadanos de los países que estaban bajo dictaduras militares.
    "De Chile, país de tradiciones hospitalarias, han huido un millón de personas: el 10 por ciento de su población. El Uruguay, una nación minúscula de dos millones y medio de habitantes que se consideraba el país más civilizado del continente, ha perdido en el destierro a uno de cada cinco ciudadanos", ejemplificó en aquella ceremonia ante la nobleza de Europa.
    En el siguiente video, se puede oír el discurso completo de "La soledad de América Latina".


    Publicado por INFOBAE:  http://www.infobae.com/2014/04/17/1558047