Decálogo del escritor
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On: 6:42

Aunque actualmente no escribo demasiado, quitando obviamente lo que redacto por aquí y en otros blogs, cuando lo hacía solía llevar una serie de pautas o pasos… Venía a ser como mi propio decálogo a seguir para sentir que lo que escribía lo hacía con conocimiento de causa, de una forma correcta y dando mi toque personal y único que pudiese diferenciar mis escritos a los del resto de personas…
Por aquel entonces, redacté ese decálogo que hoy quiero compartir con vosotros. Si buscáis por cualquier buscador de internet encontraréis muchos de ellos, por lo que es algo subjetivo y cada uno tiene su propia opinión sobre lo que puede ser el decálogo del buen escritor, así que me gustaría conocer vuestro parecer al respecto y en qué puntos no pensáis como yo. De la gran diversidad de opiniones, es de donde más se aprende.
Mi particular Decálogo del buen escritor
1. Para escribir, cualquier formato es bueno: Da igual que la inspiración te llegue en una cafetería y únicamente puedas escribir en un trozo de servilleta de papel, o que estés cómodamente en tu casa y puedas elegir entre hacerlo en tu libreta moleskine o en tu portátil personal. El buen escritor se puede adaptar a todo.
2. Todo buen escritor debe leer mucho, y no sólo literatura clásica o no sólo literatura moderna,… Debe leer mucho y de todo, cuanta más mejor.
3. Un buen escritor debe escribir aunque no sienta ganas de hacerlo o tenga la sensación de que lo que escribe no es bueno. Como cualquier otro arte, la escritura se practica. Puedes haber nacido con más disposición a expresarte mediante la escritura que otra persona, pero eso no quita que dejes de practicar más y más. Escribe, y luego vuelvo a escribir.
4. Un buen escritor no se queda en la superficie de sus textos, busca la profundidad, la poética aunque escriba prosa, pero sin forzar el lenguaje. No hay que decorar en exceso los escritos, no hay que pretender ser quien no se es, literariamente hablando.
5. Fíjate o “cópiate” de los grandes… Bécquer, Auster, Kundera, Bukowski, etc. Podría ponerme a decir nombres y no parar. Fíjate en su literatura, en su manera de escribir, en su forma de contar y de decir. Busca parecerte a ellos, para que cuando lo consigas (aunque sea de lejos), puedas añadir tu toque personal que te haga diferente al resto.
6. Cree en lo que haces. Escucharás opiniones como que “eso de la escritura no sirve para nada”; “pierdes el tiempo si crees y sueñas con que algún día te publicarán un libro”… Como en la vida, aquí también escucharás frases de desánimo que únicamente sólo querrán probarte o hacerte decaer. Cree y confía en ti, porque nadie más lo hará mejor que tú mismo/a.
7. Dota a tus personajes de una gran personalidad, cree en su existencia y dales vida. En tus escritos eres como ese Dios que dicen que crea vida de la nada… Pues se el Dios que crea, cambia o destruye aquello que quieras y lleva tu narración por el camino que deseas.
8. De la emoción y del instinto pueden nacer grandes escritos, pero ¡ten cuidado! No escribas siempre ni bajo demasiada rabia ni bajo demasiada alegría, ya que si lo haces, únicamente escribirás bien cuando estés ante emociones altamente alteradas. Acostúmbrate a escribir también cuando no sientas absolutamente nada.
9. Escribe por y para ti. No pienses a priori en lo que pensará tu familia o tus amigos sobre tus escritos. Tus escritos son tuyos, de nadie más.
10. Ayúdate de una buena melodía al piano o de un cuadro que te inspire para crear. El arte siempre crea arte.
Y ahora que ya conocéis mi particular decálogo que todo buen escritor debe cumplir o al menos, debe leer y tener en cuenta, ¿qué pensáis sobre él? ¿Estáis generalmente de acuerdo en lo que digo o cambiaríais algo al 100%? Me gustaría conocer vuestra opinión.
Este decálogo, como os indiqué al principio del artículo, fue escrito hace ya unos años, pero una vez releído sigo pensando igual en cada punto. Sobre todo en el punto 2: “Todo buen escritor debe leer mucho, y no sólo literatura clásica o no sólo literatura moderna,…”
Un mundo mejor…
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On: 6:32
Un
mundo mejor…
Lo
importante para nuestro caso es saber que: Dios, el Ente, La Naturaleza, El
Creador…En realidad el nombre no importa, (dice el Tao que si lo puedes nombrar
no es el, yo prefiero llamarlo Creador), Él es In finito y por tanto
infinitamente bueno. (Lo del amor infinito y de lo Infinito del Creador, ya lo
expusimos en otro escrito¨ Dios, el vacio y el hombre¨).
La pregunta que surge es: ¿Por qué si Él ama y quiere
el bien, para el hombre que es su animal preferido, ha creado un mundo
infestado por el mal? Es una pregunta bastante difícil para contestar; recuerdo haber leído que el filósofo Leibniz,
analizando este mismo problema dijo que: -–Dios
nos ha dado el mejor de los mundos posibles. —I sospecho que el con esta
afirmación está muy cerca de la verdad.
Cuando el Creador hizo el mundo como hábitat del
hombre y las demás especies animales, debió encontrar una manera para que las
especies pudieran reproducirse y perpetrarse en el tiempo, pero no podían ser
eternos, serian infinitos y no puede existir más de un infinito, por tanto
tenían que nacer, reproducirse y luego tenían que morir.
La Tierra,
nuestro mundo, es como una astronave viajando en el espacio, ella solo puede
contener un número limitado de pasajeros, nuestras provisiones son los recursos
naturales renovables. Todos los demás seres vivientes sean animales o
vegetales, bacterias, virus y cuanto más, están para ayudarnos a conservar la vida y el equilibrio necesario para durar
en el tiempo.
Para
mantener la proporción necesaria de pasajeros, Él no tuvo más remedio que
permitir la existencia del mal. ¨ Si los
lobos malos no se comieran los corderos, estos se reproducirían en tal cantidad
que acabarían con el hombre y las demás especies.¨
La
medicina con su avance hace que el hombre viva más tiempo, y sea siempre más
numeroso. Si la ciencia avanza, las enfermedades son debeladas, y el promedio
de vida aumenta, crece la población; todo esto crea problemas de equilibrio; bien
las nuevas enfermedades, los accidentes, las guerras (el mal) deberán
encargarse de mantener el equilibrio. La pregunta es ¿qué debe hacer el ser
humano para lograr un mundo mejor y con menor cantidad de mal?
Primero debamos tomar conciencia de que los humanos,
tenemos la capacidad para lograr un mundo mejor. Somos responsables de las
decisiones que tomamos, debemos estar plenamente convencidos de que cualquier
decisión tomemos, sea importante o no, influirá sobre lo que será nuestro mundo
futuro. J.P.Sartre decía que¨ El hombre crea al hombre con cada decisión que
toma.¨ Una vez entendido esto nos daremos
cuenta que la solución para alcanzar un mundo mejor, está en nosotros mismos...Para
terminar recordemos de nuevo al filosofo ¨El
Ente ha creado al hombre Condenándole a ser Libre.
J.P.Sartre
2º Revisión.
16/12/2016
Fredo Nedi.
Cuanto más lees, más vives
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On: 14:04
Se han realizado muchos estudios de los beneficios que produce la lectura y parece que pronto nos hará inmortales ya que parece ser que la lectura no es sólo un entretenimiento o una manera de evaporarnos del mundo sino que también es capaz de prolongar la vida, según un nuevo estudio que afirma que las personas que leen libros durante 30 minutos al día viven más que aquellos que no leen nada en absoluto.
El estudio, que se publicó en el número de septiembre de la revista Social Science & Medicine, analizó los patrones de lectura de 3635 personas que tenían 50 años o más. En promedio, se encontró que los lectores viven aproximadamente dos años más que los no lectores.
Los encuestados se dividieron entre aquellos que leen durante 3.5 horas o más a la semana, los que leen hasta un máximo de 3.5 horas a la semana y los que no leen nada en absoluto, controlado además por otros factores como el género, la raza y la educación. De este modo, los investigadores descubrieron 12 años después que los que leen durante más de 3.5 horas a la semana tenían un 23% menos de probabilidades de morir mientras que los que leen hasta 3.5 horas a la semana tenían un 17% menos de probabilidades de morir, un porcentaje menor que aquellos que le dedican más hora a la lectura.
En general, a lo largo de todo el seguimiento, el 33% de los lectores que no son lectores mueren comparados con el 27% de los lectores.
“Cuando los lectores se compararon con los no lectores en el 80% de la mortalidad (el tiempo que le espera al 20% restante del grupo para morir) los no lectores vivieron 85 meses, 7 años, mientras que los lectores vivieron 108 meses, 9 años. Por lo tanto, la lectura de libros proporciona una supervivencia de aproximadamente 23 meses.”
Por supuesto, cuanto más tiempo se le dedica a la lectura, más alta será la esperanza de vida de la persona pero afirman que con sólo 30 minutos al día, media hora, ya es bastante beneficioso en términos de supervivencia.
En el documento también se especifican algunas lecturas específicas para una vida más larga.
“Hemos encontrado que la lectura de libros proporciona mayor beneficio que la lectura de periódicos o revistas. También hemos descubierto que este efecto se debe probablemente a que los libros se involucran más en la mente del lector, proporcionando un beneficio más cognitivo y por lo tanto un aumento en la esperanza de vida.”
Existen dos tipos de procesos cognitivos implicados en la lectura de libros que podrían crear una ventaja de supervivencia. En primer lugar, la lectura promueve el proceso de inmersión lenta de “lectura profunda”, un compromiso cognitivo que se produce cuando el lector extrae conexiones, encuentra aplicaciones en el mundo real y hace preguntas sobre el contenido que se le presenta.
“El compromiso cognitivo puede explicar por qué el vocabulario, el razonamiento, la concentración, el pensamiento crítico y las habilidades son mejoradas por la exposición a los libros. Por otro lado, los libros pueden promover la empatía, la percepción solar y la inteligencia emocional, que son los procesos cognitivos que pueden conducir a una mayor supervivencia.”
“Habíamos visto algunos efectos mixtos en la literatura previa que parecía indicar que puede ser una ventaja en la supervivencia la lectura en general. Sin embargo, nos quedamos impresionados con la magnitud de la diferencia del efecto entre la lectura de libros y la lectura de periódicos y revistas”
A pesar de que en la encuesta no se especificó que género de libros se encontraban leyendo, comentan que lo más probable es que la mayoría de los participantes estuvieran leyendo ciencia ficción. También comenta que en análisis futuros les gustaría comprobar si podría encontrar beneficios adicionales para la salud además de lograr una esperanza de vida más larga así como si se producen efectos similares en la lectura de libros electrónicos o de audiolibros y también la diferencia entre la lectura de ficción y no ficción así como los distintos géneros.
LECTURA CONTRA LA MEDIOCRIDAD
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On: 11:37
Cambiarían las cosas si leyéramos más? ¿Seríamos personas distintas? Son preguntas que me hago todos los días de mi vida. Me pasa también algo parecido con la muerte. Todos los días pienso en ella. Quizás es una celebración diaria de la vida, la verdad es que no lo sé.
ÓSCAR SANTOS
Volvamos al principio. Vivimos en una sociedad con una velocidad de crucero muy alta, sin darnos tiempo, a veces, a colocarnos para enfocar bien las situaciones y los problemas. Vivimos como a destiempo, desfigurados, con objetivos espartanos y una sensación de ansiedad constante. Creo que todos, más o menos, lo sentimos así y notamos que a veces nuestro sistema falla.
En nuestro caso, me refiero a nosotros, lectores, gente de a pie, como decía mi madre; todas esas alteraciones pueden producirnos malestar, que además podemos irradiar a los que nos rodean con menores o mayores consecuencias, aunque siempre en un entorno pequeño. Digo pequeño físicamente, porque Facebook, Twitter, Instagram y demás comunidades virtuales no pueden aportar todavía la calidez de un abrazo inmediato. Esta forma de vida, que por otro lado hemos elegido directa o indirectamente, nos lleva atados al mundo de la rapidez, de lo inmediato, del “tiene que ser ahora”. Y ahí es donde anida uno de los mayores enemigos de la lectura, de la creación, de la profesionalidad en cualquier disciplina, ya sea laboral, cultural, política: la mediocridad.
Mirémonos despacio. La mediocridad es una pegajosa enfermedad que amenaza con destruirlo todo. Pensarán que estoy loco. Creo que hay pruebas suficientes a diario, en cualquier ámbito, para demostrarles que esta teoría –no piensen que es mía, es más vieja que el mundo–, acabará destruyéndonos. No me parece exagerado. La mediocridad está instalada en nuestro sistema y se siente cómoda e invencible. Estúdienla, pongan la televisión, oigan a esos sesudos contertulios en las radios, miren a los políticos, sindicalistas, empresarios, artistas… Fíjense en sus gestos, sus discursos, sus obras… Si están atentos y son perspicaces, la descubrirán amamantándose de algunos de ellos, feliz, como una enfermedad incurable.
El problema realmente grande se da cuando el mediocre, gracias a este sistema, se convierte en alguien con poder en cualquiera de las esferas que habitamos cada uno de nosotros. Entonces se cree intocable, indestructible y en posesión de la verdad. Necesita, además, del apoyo de un ejército –grande o pequeño, dependiendo de su imperio– de seres miedosos y bien adoctrinados. Ustedes conocen ejemplos de tiranos en la historia, que no nombraremos, y conocen tiranos que tenemos muy cerca, en el trabajo, en la familia… La mediocridad está en todas partes, y el daño que produce es directamente proporcional a la cantidad de personas que alcanza cuando el mediocre se aprovecha de nuestra ignorancia, miedo, comodidad y, quizá, también nuestra propia mediocridad.
No todo está perdido. Hay una vacuna que también es más vieja que el mundo. Es muy difícil y debemos ser conscientes de ello. Debemos darnos prisa para que nunca llegue a ser demasiado tarde. Es una vacuna y es un antídoto contra cualquier veneno. La lectura, sí, la lectura que sana y nos hace libres. La lectura, que nos enseña a pensar. Libros, todos, los que nos descubren casi todos los secretos y lugares, los que invitan a viajar a otro continente o dentro de nosotros mismos. Los que nos gustan o disgustan, porque nos hablan de lo cotidiano o lo mágico y nos hacen reír o llorar, emocionarnos.
Esta es la vacuna ante la mediocridad que anida en cualquier rincón. Leer, si podemos, desde el dolor de encías hasta el dolor del tiempo. Leer sin parar y con la voracidad de un depredador. Leer para sentir Cien años de soledad en el futuro de 1984, habitar Un mundo feliz sin Crimen y castigo, ser Lolita, Ulises o Madame Bovary En busca del tiempo perdido. Soñar con el Quijote pintado en El retrato de Dorian Grey, y que en El proceso aparecieran de la nada El principito y Ana Karenina. Ser El ruido y la furia de Hamlet o ser Lo que el viento se llevó en la mayor Odisea. Amanecer en Cumbres borrascosas con Mil soles espléndidos y preguntar a El gran Gatsby por El guardián entre el centeno. Convertir una Rebelión en la granja en Guerra y paz. Abrazar a Alicia en el País de las Maravillas con la ingenuidad de Frankenstein. Matar a un ruiseñor con un rifle cargado de palabras y liberar a El conde de Montecristo. Viajar con Gulliver para salvar a todos los desgraciados e infelices Miserables…
¿Cambiarían las cosas si leyéramos más? ¿Seríamos personas distintas? Creo firmemente que sí, porque, como dijo Giuseppe Ingegnieri: “El hombre mediocre sólo tiene rutinas en el cerebro y prejuicios en el corazón”.
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