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COCORÍ O LA FALACIA DE LA LITERATURA NEUTRA

By: imagenes On: 12:12
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  • Siguiendo la lógica de la CDH de la A.L. habría que excluir casi toda la gran literatura universal...   Primero fue Marcos Ramírez, de Carlos Luis Fallas (quizás la mejor novela escrita en Costa Rica), excluida hace algunos años por algún tecnócrata del MEP por razones aún inentendibles, después reintegrada, y después vuelta a quitar. Se alegó en su día que ese logradísimo Lazarillo de Tormes o Huckelberry Finn a la tica era muy antiguo y ajeno al actual contexto costarricense. ¡Como si la Ilíada de Homero o El Fausto de Goethe no fueran aún más lejanas y, no por ello vigentes e importantes! Ahora le aplican la guadaña a una de la obras más hermosas y entrañables de la literatura costarricense: Cocorí. La razón ahora es otra: supuestos elementos discriminadores étnicos en la obra. Una decisión torpe, chata de la Asamblea Legislativa (y equivocada, pues el tierno personaje de Cocorí jamás implica eso, como me decía siempre mi gran amigo Roberto Sawyers). Pero sobre todo una decisión peligrosa, por el "tufillo de censura tecnocrática" que conlleva.   La gran literatura jamás es pura. Siempre tiene una concepción particular y decantada del mundo. Tiene prejuicios, puntos de vista discutibles, incluso violentamente polémicos y justo en eso reside su riqueza. Una obra neutra nunca es buena literatura. Un currículum educativo sobre literatura no puede tener obras asépticas. Todo gran arte incluye la compleja gama de lo humano, sus prejuicios, pasiones e, inclusive, desatinos. La clave del sistema educativo es que los adolescentes la entiendan en su contexto, a partir de la biografía de su autor, en el complejo y terrible nudo humano que se revela en el arte. Por eso, la decisión es absurda. Las principales obras literarias de nuestra civilización han sido siempre controvertidas y arrastran invariablemente una visión polémica del mundo.      ¡A EXCLUIR TODA LA LITERATURA UNIVERSAL!   Siguiendo la misma pauta habría que prohibir Eurípides, por promover el homicidio de una hija (en Ifigenia) y también por instar al parricidio y a ser amante de la madre (Electra). A Sófocles y Esquilo les iría parecido.    Tendríamos que prohibir a Aristófanes por declarar la guerra de sexos y atacar al orden político establecido. Habría que sacar al Mío Cid, por racista, toda vez de su persecución contra los moros, y también al Quijote, obra de Cervantes claramente antisemita. Habría que prohibir las dos Odiseas –la de Homero y el Ulises de Joyce– porque en ambas el papel de la mujer es de sumisa espera, y eso podría promover el machismo.    Habría que mandar al sótano a Hemingway, a Henry Miller y a Julio Cortázar, porque tanto Por quién doblan las campanas, ambos Trópicos y la Rayuela, no favorecen el papel de igualdad de la mujer, todo lo contrario. Habría que prohibir Muerte en Venecia, de Thomas Mann, porque promueve el homosexualismo. También habría que mandar al sótano a García Márquez, pues el coronel Aureliano Buendía tuvo cerca de 80 hijos en el largo mundo, de muchas mujeres, la mayoría no reconocidos, y eso promueve la promiscuidad sexual y la irresponsabilidad.   La lista es de nunca acabar, como imaginará el lector. Graham Greene debería ser erradicado, pues "El poder y la gloria" narra la historia de un sacerdote que sucumbe a los pecados de la carne. Habría que enviar al ostracismo a muchos Nobel. A Camus, pues en "El Extranjero" no solo muestra la insensibilidad del protagonista ante la muerte de su madre, sino, además, abjura ante el crucifijo y el sacerdote. (A Camus, más bien habría que mandarlo al paredón, pues también promueve el suicidio el "Hombre rebelde"). A Sartre también, pues A puerta cerrada constituye un catálogo de todas las razones de la autodestrucción humana. A Becket, por hacer una apología de la soledad como condición connatural de nuestra especie.   Casi toda gran obra literaria puede ser acusada de un ismo, de una desviación, de una particular ideología del mundo y de los seres que lo llenan. Y en eso constituye su gran riqueza. Apostar a una literatura que no “transgreda ningún valor” es apostar a la mediocridad. Estas decisiones son sumamente preocupantes y, aparte de pauperizar nuestro currículum, pueden abrir una senda peligrosa en las relaciones que deben existir entre libertad y educación. 


      (Publicado originalmente por el autor el 1 de mayo de 2003 en LA NACION/ Se reproduce por su vigencia hoy en DIARIO EXTRA)- - Vea mas en: http://www.diarioextra.com/Noticia/detalle/258291/cocori-o-la-falacia-de-la-literatura-neutra#sthash.NrvdhK2m.dpuf

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